Con información de El Nuevo Herald.
La base de la Guardia Costera en Miami Beach fue el escenario de la descarga de 3,825 libras de cocaína, un cargamento cuyo valor en el mercado negro supera los $28.7 millones.
La sustancia ilícita fue interceptada en aguas internacionales del Océano Pacífico Oriental mediante dos operaciones tácticas. Según el reporte oficial, esta cantidad de droga representa una amenaza letal capaz de afectar a más de 1.4 millones de ciudadanos estadounidenses.
El éxito de estas incautaciones se enmarca en la «Operación Pacific Viper», una estrategia de seguridad que ha intensificado la vigilancia en las rutas marítimas utilizadas por carteles de Centro y Sudamérica.
El comandante del buque «Tampa», Joshua DiPietro, elogió la coordinación entre agencias internacionales para desmantelar estas redes criminales. Este esfuerzo es parte de un plan integral de seguridad nacional destinado a frenar el narcoterrorismo y los ingresos de organizaciones transnacionales.
Desde que se puso en marcha bajo la administración de Donald Trump, la Operación Pacific Viper ha alcanzado cifras históricas. Solo en febrero de 2026, las autoridades lograron confiscar 200,000 libras de cocaína.
Desde el inicio de la fase más reciente en agosto de 2025, el balance total asciende a más de 215,000 libras de estupefacientes incautados y la captura de 160 individuos vinculados a estas actividades delictivas.
Las autoridades destacaron que el 80% de las intercepciones de narcóticos con destino a Estados Unidos ocurren en el mar, lo que reafirma la importancia estratégica de la vigilancia marítima. Estos operativos no solo retiran sustancias peligrosas de las calles, sino que también privan a las estructuras criminales de miles de millones de dólares en ganancias, protegiendo así la integridad de las comunidades frente a la violencia y el consumo de drogas.
