Con información de Noticias Telemundo.

Las autoridades sanitarias de Estados Unidos iniciaron un protocolo de vigilancia estricto para seis ciudadanos estadounidenses que desembarcaron del crucero MV Hondius, donde se confirmó un brote mortal de hantavirus. Tras la muerte de tres pasajeros a bordo, la preocupación en Washington se ha intensificado debido a que esta cepa específica parece mostrar una inusual capacidad de transmisión entre humanos, lo que representa un desafío sanitario inédito para este tipo de embarcaciones.

Los pasajeros bajo observación se encuentran actualmente en los estados de Arizona, Georgia y California, tras haber desembarcado en la isla de Santa Elena antes de que se confirmara la causa de los fallecimientos. Aunque hasta el momento no han mostrado síntomas, los departamentos de salud locales trabajan para descartar cualquier contagio secundario, dado que el rastreo inicial por parte de la operadora Oceanwide Expeditions fue calificado como insuficiente por las autoridades internacionales.

El gobierno estadounidense ha seguido de cerca las denuncias de negligencia a bordo, luego de que se revelaran evidencias de la falta de medidas preventivas durante los primeros 12 días de la crisis. Según los reportes que manejan las agencias federales, el capitán del barco minimizó inicialmente la situación al declarar la primera muerte como un suceso por causas naturales, lo que permitió que personas con potencial exposición al virus regresaran a territorio estadounidense sin las debidas precauciones.

Mientras el MV Hondius navega hacia las Islas Canarias bajo aislamiento, EE. UU. colabora estrechamente con la OMS para estudiar esta cepa detectada en trayectos por regiones andinas. El monitoreo infeccioso busca prevenir una propagación mayor en Norteamérica, manteniendo la premisa de que, aunque el riesgo general es bajo, la transmisión por contacto cercano detectada en este brote obliga a una vigilancia de seguridad nacional sobre los contactos directos de los infectados.