Con información de Infobae.

El jefe de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos, Michael Banks, presentó su renuncia inmediata tras 37 años de servicio, cerrando una extensa carrera de dos décadas dentro de la agencia. Su salida desencadena una nueva ola de reestructuración en los altos mandos de la seguridad migratoria, sumándose a la reciente partida del director interino de ICE, Todd Lyons.

Durante su gestión bajo el gobierno de Donald Trump, y su previo rol como «zar de la frontera» en Texas, Banks fue el arquitecto de políticas de línea dura enfocadas en el endurecimiento de controles y deportaciones. Su liderazgo marcó un hito en la agencia al lograr reducir drásticamente las detenciones por cruces ilegales de 956.000 a apenas 86.000 durante el año 2025.

Al confirmar su retiro a los medios, Banks aseguró que deja la agencia en su mejor momento histórico, afirmando que transformó la frontera de ser un caos a convertirse en «la frontera más segura que este país haya visto jamás». Altos funcionarios, incluido el responsable máximo de protección aduanera, Rodney Scott, elogiaron abiertamente su capacidad para devolver el orden al límite sur de la nación.

La salida de Banks deja abierta la designación de su sucesor en un momento de intensos operativos fronterizos. Paralelamente, se confirmó que David Venturella asumirá el liderazgo de ICE, aportando su experiencia tanto en el sector público como en empresas privadas de gestión penitenciaria para mantener la efectividad de las operaciones federales.