Con información del Diario las Américas.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, se sometió este martes a un riguroso examen médico y dental preventivo en el Centro Médico Militar Nacional Walter Reed, ubicado en Bethesda, Maryland. La evaluación clínica, que se extendió por más de tres horas y media, representa el cuarto chequeo de salud hecho público por la Casa Blanca desde que el mandatario retornó a la Oficina Oval. Tras abandonar el complejo hospitalario militar, el líder republicano recurrió a sus plataformas digitales de Truth Social para manifestar que los análisis completaron su ciclo de forma perfecta y agradecer el trato de los especialistas navales.

El monitoreo de la salud general del jefe de Estado se suscita bajo un renovado escrutinio por parte de la opinión pública nacional, dado que Trump se encamina a cumplir los 80 años de edad el próximo 14 de junio, consolidando su posición como el mandatario más longevo en ejercer el cargo en la historia del país. Diversas asociaciones médicas independientes y encuestas de opinión habían expresado preocupación por visibles hematomas en las manos del presidente y síntomas de somnolencia durante las sesiones de gabinete. El equipo de prensa oficial desestimó los cuestionamientos, atribuyendo las marcas epidérmicas al uso preventivo de aspirina y al intenso ritmo de trabajo.

El informe preliminar de la revisión preventiva estuvo a cargo del médico principal de la Casa Blanca y capitán de la Marina estadounidense, Sean Barbabella. Los antecedentes clínicos del mandatario recopilados por su oficina determinaron que Trump mantiene un peso corporal de 224 libras —20 libras menos que su registro de 2020— y niveles óptimos de colesterol en la sangre. Asimismo, las evaluaciones cardiovasculares previas mediante electrocardiogramas y tomografías computarizadas determinaron que su edad cardíaca medida se sitúa unos 14 años por debajo de su edad cronológica, descartando cuadros de trombosis arterial.

El expediente del Walter Reed constató el seguimiento de afecciones menores diagnosticadas el año pasado, incluyendo una insuficiencia venosa crónica benigna que genera una leve hinchazón en los tobillos del presidente y una dermatitis en la zona del cuello tratada con cremas protectoras de uso diario. Los peritos médicos recordaron que los mandatarios no están obligados por ley a ventilar sus registros clínicos privados. A pesar del fuerte hermetismo en las cifras exactas de los laboratorios, la Casa Blanca prevé distribuir un sumario detallado en los próximos días para rebatir las críticas de la bancada demócrata respecto a la agudeza cognitiva y resistencia atlética del líder del Ejecutivo.