Con información de DW.
La Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de México y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) emitieron una alerta regulatoria conjunta ante un potencial incremento en los riesgos de trata de personas y lavado de dinero durante el Mundial de Fútbol 2026.
Las autoridades financieras especificaron que, si bien la cita ecuménica de la FIFA —programada para iniciar el próximo 11 de junio— representa un motor de desarrollo turístico, la masiva movilidad internacional de aficionados tiende a incrementar la exposición a redes delictivas transnacionales de explotación sexual y laboral.
El instrumento preventivo de control fiscal fue elaborado mediante una coordinación técnica trilateral con la Red de Control de Delitos Financieros (FinCEN) del Departamento del Tesoro de los EE. UU. y el Centro de Análisis de Transacciones de Canadá (FINTRAC), reuniendo a las agencias de inteligencia financiera de las tres naciones sedes del campeonato. El documento proporciona a los bancos y casas de cambio un catálogo detallado de indicadores métricos y señales de alerta operativa para fortalecer los procesos de monitoreo e identificación de transacciones inusuales.
De acuerdo con las directrices emitidas por los reguladores del mercado bancario mexicano, la herramienta de fiscalización de capitales permanecerá vigente de forma estricta hasta el 31 de agosto de 2026, contemplando un esquema de actualizaciones continuas según evolucionen los patrones de riesgo antes, durante y después del certamen deportivo. Los manuales imponen a los sujetos obligados la fiscalización rigurosa de aperturas de cuentas bancarias corporativas exprés, transferencias electrónicas sin justificación mercantil y movimientos inusuales de divisas en las ciudades sedes de los partidos.
Las fiscalías especiales indicaron que las redes de delincuencia organizada suelen utilizar empresas fachada en los ramos de hotelería y transporte para canalizar los flujos monetarios obtenidos de la explotación. Las agencias del orden civil de las tres naciones norteamericanas activarán operativos de supervisión en las terminales aéreas y estadios para resguardar la seguridad pública de los visitantes.
