Con información de EFE.

Las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos ejecutaron un nuevo y masivo bombardeo en la región del sur de Irán, consolidando el segundo ataque de la semana autorizado por la Casa Blanca.

El Comando Central (Centcom) confirmó que la incursión naval tuvo como propósito neutralizar bases logísticas costeras y derribar de forma selectiva cuatro drones de ataque que amenazaban a las flotas de guerra norteamericanas. Medios estatales persas reportaron la ocurrencia de tres fuertes explosiones al este de Bandar Abbas, una ciudad portuaria meridional de alta importancia estratégica debido a su proximidad con el estrecho de Ormuz.

Horas después de la ofensiva aérea, la Guardia Revolucionaria de Irán reivindicó un contraataque con proyectiles balísticos dirigido contra la base aérea estadounidense que sirvió como origen de la agresión militar.

El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, calificó la operación de Washington como una violación flagrante del derecho internacional, invocando el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas para justificar el derecho constitucional a la legítima defensa de su territorio. Paralelamente, el gobierno de Kuwait denunció que sus baterías de defensa aérea interceptaron misiles balísticos lanzados hacia sus ciudades.