Con información de DW.
Los dos aspirantes a la presidencia de Colombia clausuraron de forma masiva sus actividades públicas con miras a la decisiva segunda vuelta electoral programada para el próximo domingo 21 de junio.
El cierre de los andenes viales dio paso al veto legal que obliga a los candidatos a limitar sus estrategias políticas a reuniones privadas durante la semana final. En esta coyuntura, las agencias de medición publicaron las últimas bitácoras estadísticas, registrándose que el abogado derechista Abelardo De la Espriella supera por casi cuatro puntos a su contrincante.
El estudio demoscópico elaborado por el Centro Nacional de Consultoría para la revista Cambio otorgó un 48,6% de la intención de voto a De la Espriella, frente a un 44,7% para el izquierdista Iván Cepeda. Asimismo, los tableros de sondeos de las firmas Guarumo, Ecoanalítica y AtlasIntel expandieron la brecha en las cajas, otorgando al candidato de la ultraderecha una ventaja superior a los siete puntos. El líder del movimiento Defensores de la Patria escogió la localidad de Buga para encomendarse a las figuras religiosas de la Basílica Menor.
Durante un encendido discurso ante miles de seguidores vestidos con camisetas del logotipo de ‘El Tigre’, De la Espriella denunció una fuerte presión armada de grupos ilegales contra los votantes. El candidato alertó que las amenazas e interferencias delictivas se concentran en 46 municipios de Nariño y 36 distritos del departamento del Cauca. Sostuvo que las coacciones coinciden de forma exacta con los territorios donde el Pacto Histórico obtuvo votaciones atípicas de hasta el 95% en la primera vuelta del 31 de mayo, calificando la campaña de guerra espiritual por el alma de la patria.
Por su parte, el senador Iván Cepeda consolidó su cierre de filas en Soledad, un bastión de la izquierda en el área metropolitana de Barranquilla. Ante una multitud concentrada en las plazas, Cepeda defendió el legado social de Gustavo Petro y se mostró convencido de alcanzar la victoria gracias a una causa justa. El aspirante socialista prometió dar continuidad a las reformas de salud, educación gratuita y dignificación de las pensiones de la clase trabajadora, asegurando que un segundo gobierno progresista profundizará las transformaciones estructurales de la nación.
