Con información de EFE.
La selección de fútbol de Irán firmó un reñido empate 2-2 frente a Nueva Zelanda en su debut mundialista en el Estadio de Los Ángeles. El disputado compromiso del Grupo G estuvo marcado por el gran desempeño del delantero oceánico Elijah Just, quien anotó un doblete histórico. A pesar del asedio en las áreas, el bando persa demostró una gran fortaleza física sobre el césped para igualar el marcador en dos ocasiones y regalar un partido muy parejo en posesión y llegadas.
El ataque neozelandés sorprendió muy temprano en el minuto 7 tras una asistencia de Chris Wood que congeló las redes del arquero iraní. El conjunto asiático reaccionó con ráfagas ofensivas en las bandas, logrando el empate parcial en el minuto 32 por intermedio del defensor Ramin Rezaeian. Tras el regreso de los vestuarios, Nueva Zelanda retomó la ventaja con el segundo gol de Just al 55, pero el delantero Mohammad Mohebi selló el 2-2 definitivo en el minuto 64 ante una grada llena de aficionados.
El choque se desarrolló en un ambiente pacífico y bajo estrictos operativos de resguardo, conviviendo en las gradas fanáticos a favor y en contra del régimen de Teherán. El seleccionador de Irán, Amir Ghalenoei, arremetió duramente contra los controles de la FIFA y el gobierno de Washington tras finalizar el compromiso. El director técnico denunció ante el noticiero que las autoridades fronterizas los trataron con opresión al obligarlos a abandonar el país de forma inmediata en lugar de dejarlos descansar.
Las quejas surgen debido a las severas restricciones de visados aplicadas por el Servicio de Aduanas de EE. UU. contra la delegación de la República Islámica. Las pasarelas migratorias obligaron al equipo a instalar su base de concentración en las canchas de Tijuana, México, otorgándoseles permisos limitados para pernoctar solo una noche en suelo norteamericano previo a los partidos. Los oficiales de ICE vigilaron que el plantel abordara los vuelos chárter de regreso a la frontera mexicana de forma inmediata al acabar el juego.
