Con información de EFE.

La candidata de centroderecha Keiko Fujimori incrementó a 39.115 votos la ventaja que mantiene sobre el izquierdista Roberto Sánchez en las elecciones presidenciales de Perú. Con el 99,38% de las actas oficiales procesadas por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), la contienda se consolida como una de las más ajustadas e infartantes de la historia civil.

Los datos del monitor otorgan un 50,10% de las preferencias a la líder del partido Fuerza Popular frente al 49,89% obtenido por Sánchez.

La ONPE informó en sus circulares que aún quedan 572 actas de votación bajo observación e impugnación por las delegaciones políticas. Estos expedientes electorales deben ser evaluados minuciosamente por los Jurados Electorales Especiales (JEE) en audiencias públicas para resolver las quejas presentadas sobre las cajas de sufragios.

Los analistas recordaron que el resultado final estuvo condicionado por el voto rural a favor de la izquierda en el interior, el cual fue revertido por la ventaja de 79.000 votos que Fujimori acaparó en el extranjero.

Por su parte, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) aceptó evaluar un pedido del partido Juntos por el Perú para anular formalmente 647 mesas de votación que se instalaron en tres ciudades de los Estados Unidos. La medida legal fue admitida a trámite luego de que los tribunales de Lima Centro declararan procedente una apelación de la izquierda. Tras reunirse con sus asesores legales, Roberto Sánchez anunció que ofrecerá una rueda de prensa para desglosar sus estrategias en esta lucha por la justicia electoral.

El JNE estimó que la proclamación oficial de los resultados presidenciales se emitirá como máximo a mediados de julio, dejando un margen de menos de dos semanas antes del cambio de mando definitivo.

El ganador de la reñida contienda asumirá la jefatura del Palacio de Gobierno para dirigir el periodo gubernamental 2026-2031 de una nación afectada por crisis continuas. Las fuerzas del orden mantienen el resguardo electrónico de las calzadas de la capital para evitar disturbios civiles en las plazas públicas.