Con información de Telemundo 51.
La estrategia del presidente Donald Trump para reformar el sistema electoral sufrió un severo revés en los tribunales de justicia. La jueza federal Sparkle L. Sooknanan dictaminó que la versión renovada del programa SAVE es ilegal y ordenó suspender su uso de forma inmediata.
Sooknanan falló a favor de una coalición de grupos civiles, incluyendo a la Liga de Mujeres Votantes, dictaminando que el software centralizaba datos personales sensibles de estadounidenses de una manera que vulneraba las leyes de privacidad.
En su orden judicial, la magistrada fue tajante al afirmar que el gobierno federal pisoteó deliberadamente los derechos de privacidad de los ciudadanos, amenazando el sagrado derecho al voto de miles de naturalizados. Sooknanan recordó que el Congreso prohíbe explícitamente centralizar información personal identificatoria en bases de datos federales. La jueza criticó que las agencias combinaran de forma improvisada archivos confidenciales e información de ciudadanía poco fiable para ejecutar verificaciones masivas de votantes.
El programa de Verificación Sistemática de Extranjeros para Prestaciones (SAVE) constituía el pilar central de la segunda orden ejecutiva electoral firmada por Trump este año. El sistema informático había sido utilizado por al menos 25 estados federados desde abril de 2025 para examinar un volumen récord de 67 millones de inscripciones en las cajas electorales. Las plataformas de la derecha buscaban usar la base de datos para ejecutar una ofensiva a nivel nacional y eliminar a los no ciudadanos de las nóminas de sufragio.
Por su parte, el asesor jurídico general del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), James Percival, criticó con dureza el fallo judicial en sus redes sociales. Percival lamentó que las cortes bloqueen los esfuerzos de la Casa Blanca para garantizar la integridad de las elecciones federales y limitar el voto por correo de los distritos urbanos. Los peritajes legales de las fiscalías analizan los recursos de apelación en los rascacielos de Washington, manteniéndose congeladas las reformas presidenciales durante la temporada de verano.
