Durante la tragedia de Vargas en 1999, Venezuela estaba en una época que pudiéramos decir de bonanza.
Cosa que no es la actualidad de Venezuela.
En esa época, cuando formamos la Hermandad Venezolana y comenzamos a recaudar ayuda, la realidad logística era otra:
A La Guaira y Puerto Cabello llegaban al menos 15 buques semanales desde el sur de la Florida. A esos mismos puertos, en la actualidad, solo llegan 2 o 3 buques.
Las navieras con que contamos en esa época nos donaron el flete para más de 275 contenedores. En su gran mayoría, por la cantidad de carga que movía Universal Freightways, pudimos conseguir que las navieras de esa época. KING OCEAN nos daba entre 10 a 20 x 40HC semanales, Sealand otros 5, Maersk unos 5, Evergreen, Hamburg Süd, Crowley, CCNI; en fin, todas de alguna forma u otra le devolvieron a Venezuela, en agradecimiento por el apoyo que la industria le dábamos.
Contábamos con la oficina de adquisiciones de la Fuerza Aérea y el Gral. Cristóbal Rodríguez, quien puso el almacén a su disposición, y fue ahí donde se recibía toda donación.
Existían entidades bancarias como el Banco Unión, el Banco Industrial y el Banco de Venezuela que, al final, cuando las navieras nos dijeron: “No podemos más”, y nos dijeron: “Les daremos una tarifa especial”, esos bancos pagaron por los últimos contenedores, al igual que otras empresas del gremio nos apoyaron.
Pero hoy, mis queridos hermanos, no está la oficina de adquisiciones; la naviera que nos donó más de 175 contenedores, King Ocean, ya no viaja a Venezuela; el resto de las navieras fueron adquiridas por las más grandes y, en fin, no existen las relaciones con las que en la actualidad viajan. (Con esto no digo que no nos vayan a apoyar en darnos algunos contenedores gratis, pero la realidad es que nos darán quizás una buena tarifa para por lo menos cubrir sus costos).
Tampoco están los bancos venezolanos (el Banco Unión me entregó cheques a nombre de varias navieras por más de $50,000).
En esa época había una diáspora venezolana en Miami relativamente pequeña y la reacción de la comunidad latina del sur de la Florida fue inmediata. La gente hacía colas inmensas para entregar las donaciones. Mucha gente obedeció las instrucciones de no ropa usada, pero en su gran mayoría era lo que podían donar y cumplir.
Con esto les digo que enfrentamos otra realidad y hoy somos una diáspora mayor a 600,000, la cual estoy seguro que va a responder y está loca por llevar donaciones las cuales estoy seguro que serán el doble de aquella época .
Venezuela, aunque rumbo a un gran cambio de país, a nivel de logística está en la peor situación del país. Bolipuertos controla los manejos cobrando extravagantes costos. (No existen almacenadoras privadas; las actuales, en 1999, ayudaron exonerando costos en destino).
La Guardia y la aduana estaban a favor (aunque algunos siempre pusieron trabas y el “¿cuánto hay pa’ eso?”). Hay que hablar con esas entidades primero que todo. Para aquellos que estamos en logística aún sabemos que importar un contenedor desde Miami a Venezuela, con todos sus gastos, hoy en día sobrepasa los $10,000 como barato, sin impuestos…
Los que estábamos frente a esa realidad en aquel entonces nos organizamos muy bien y fue ahí donde nació la Hermandad Venezolana Americana.
Aquí no se trata de protagonismo; aquí se trata de hacer las cosas bien organizadas para que todo salga en beneficio de nuestros hermanos Venezuela.
¡Un abrazo a todos!
Juan Carlos Esquivel
Miembro fundador de la Hermandad Venezolana Americana
