El Gobierno de los Estados Unidos ha anunciado el despliegue inmediato de ayuda humanitaria, equipos de búsqueda y rescate, y recursos médicos hacia Venezuela tras la devastadora secuencia de terremotos de magnitudes 7.2 y 7.5 que sacudieron la costa norte del país. Esta medida de emergencia busca mitigar el impacto de los daños y asistir a las víctimas de la que ya se considera la mayor catástrofe sísmica registrada en la nación sudamericana en más de un siglo.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, expresó su total solidaridad a través de sus canales oficiales, calificando los temblores como una tragedia de escala masiva que ha dejado un saldo devastador. Trump aseguró de forma categórica que «Estados Unidos está listo, dispuesto y es capaz de ayudar», confirmando además que ha instruido de manera directa a todas las agencias federales para que se movilicen con la mayor rapidez posible en apoyo de la población afectada bajo una estricta pauta de asistencia inmediata.
Por su parte, el secretario de Estado, Marco Rubio, extendió las más profundas condolencias del gobierno norteamericano a los afectados y detalló las acciones operativas que se ejecutarán desde su oficina. Rubio confirmó el envío urgente de brigadas especializadas de salvamento bajo la dirección presidencial, detallando que se mantiene un canal de comunicación directo con las autoridades locales para asegurar que los suministros de emergencia, el equipamiento técnico y el personal médico lleguen de manera eficiente a las zonas de desastre.
La asistencia de Washington se canalizará de forma prioritaria para atender el colapso de infraestructuras críticas y cooperar activamente en la localización de sobrevivientes atrapados en las regiones más golpeadas. Con esta movilización de recursos, Estados Unidos reafirma su compromiso de cooperación humanitaria ante desastres naturales de gran magnitud, priorizando el auxilio a las víctimas y la preservación de vidas humanas en el continente durante esta crisis extrema.
