Con información de DW.
En medio de la dramática carrera contra el tiempo, rescatistas lograron salvar a un niño de tres años que permaneció atrapado casi seis días bajo los escombros en La Guaira. Asimismo, cuadrillas de emergencia trabajan intensamente para extraer con vida a un vigilante atrapado en la garita del sótano de un edificio derrumbado en Catia La Mar.
Para facilitar los hallazgos en las estructuras colapsadas, las autoridades civiles impusieron estrictos protocolos de silencio total en las comunidades afectadas. Cientos de voluntarios y paramédicos permanecen completamente inmóviles por lapsos de diez minutos para aguzar el oído ante cualquier quejido o señal de vida que provenga desde el subsuelo.
Por otra parte, la emergencia médica ha desbordado por completo la capacidad sanitaria y logística de la capital. Médicos del Hospital Pérez Carreño informaron de forma alarmante que el 60 por ciento de los pacientes recibidos han sufrido amputaciones, mientras el personal de enfermería cumple extenuantes jornadas de trabajo de hasta 24 horas consecutivas.
La saturación también golpea severamente a los servicios fúnebres de Caracas, donde los crematorios y cementerios reportan una masiva acumulación de cuerpos diarios. Trabajadores del Cementerio del Este confirmaron que las cavas de refrigeración están totalmente llenas debido al flujo incesante de cadáveres rescatados de la tragedia.
