Con información de Telemundo 51.
El gobierno del Reino Unido instó formalmente a la FIFA a abrir una investigación disciplinaria contra la selección de Argentina. La fuerte controversia diplomática estalló luego de que varios futbolistas de la albiceleste celebraran su pase a la final del Mundial posando ante las cámaras con una pancarta entregada por la fanaticada en las gradas, en la cual se leía de forma contundente la consigna: «Las Malvinas son argentinas».
El secretario de Negocios británico, Peter Kyle, calificó el comportamiento de los jugadores como totalmente inapropiado y sentenció que la política debe permanecer estrictamente separada del fútbol. El ente rector del balompié mundial podría imponer severas sanciones económicas a la federación argentina, dado que sus estatutos prohíben explícitamente la exhibición de mensajes de naturaleza política, ideológica u ofensiva dentro de los estadios.
La histórica rivalidad deportiva entre ambos países se vio intensificada tras el crucial partido de semifinales disputado en Atlanta, donde Argentina eliminó de forma agónica a Inglaterra con un marcador de 2 goles por 1. Los futbolistas gauchos Leandro Paredes y Lisandro Martínez defendieron su accionar ante la prensa internacional, manifestando conmovidos que sabían que jugaban por el honor de su pueblo y por los veteranos del conflicto bélico de 1982.
La neutralidad política de la FIFA ha sido duramente cuestionada durante este torneo, luego de que Gianni Infantino cediera a las presiones de Donald Trump para permitir jugar al delantero estadounidense Folarin Balogun. A pesar de haber recibido una tarjeta roja directa en la ronda previa, la federación internacional aplazó de forma inédita la suspensión del atacante por un año, desatando un escándalo sin precedentes en la historia moderna de las Copas del Mundo.
