Con información de El Nacional.

Familiares de migrantes trasladados al Centro Federal de Detención de Miami denunciaron hacinamiento crítico y condiciones inhumanas dentro del recinto. Organizaciones defensoras de los derechos de los inmigrantes se concentraron frente a la dependencia judicial para exigir inspecciones independientes inmediatas, alertando que las celdas se encuentran desbordadas con niveles peligrosos de sobrepoblación.

De acuerdo con los testimonios civiles recabados por las coaliciones humanitarias, las autoridades federales mantienen hasta 97 personas recluidas en celdas diseñadas para un máximo de 50 detenidos. Asimismo, los portavoces comunitarios denunciaron que los internos se ven obligados a beber agua de los lavabos o de los inodoros debido a la falta de agua potable, soportando además olas de calor extremo por averías en los sistemas de aire acondicionado.

Los activistas culparon directamente a las operaciones migratorias indiscriminadas de la administración de Donald Trump por el colapso de los recintos de detención. Las familias denunciaron que los funcionarios carcelarios aplican castigos de aislamiento solitario contra los reclusos que alzan la voz para reportar las irregularidades a los canales de noticias locales, tal como ocurrió con el ciudadano Daikel Dumont Rodríguez.

La protesta pacífica contó con el respaldo de colaboradores de la congresista demócrata Debbie Wasserman Schultz, quienes reclamaron el cese inmediato de las represalias y el inicio de una investigación penal independiente. Entre las lágrimas de los parientes se ventilaron casos graves como el de un ciudadano de apellido Nolsen, un paciente diabético insulinodependiente que carece de atención médica y medicinas esenciales dentro del penal de alta seguridad.