Con información de Infobae.
El mandatario de Nicaragua, Daniel Ortega, anunció públicamente que no se volverán a celebrar elecciones que permitan el acceso de la oposición al poder. Durante el acto del aniversario de la revolución sandinista en Managua, el gobernante justificó la postura señalando que busca evitar supuestos intentos de golpe de Estado contra su administración.
Ortega adelantó que impulsará un nuevo paquete de leyes junto a la Asamblea Nacional para bloquear definitivamente a la oposición, calificando a los dirigentes exiliados como conspiradores. Esta medida afianza el control absoluto del grupo oficialista sobre todo el aparato estatal y las instituciones del país centroamericano.
El régimen nicaragüense, que gobierna desde 2007, consolidó recientemente la figura de la copresidencia para Rosario Murillo mediante una reforma constitucional en 2025. Esta modificación eliminó la independencia de poderes, amplió el período de gobierno a seis años y desplazó los comicios presidenciales programados originalmente para el año 2026.
La comunidad internacional, incluyendo a la ONU, la OEA y el gobierno de Estados Unidos, ha rechazado duramente estas acciones por atentar de manera directa contra la democracia y las libertades del pueblo nicaragüense. Señalan que un gobierno sustentado en la represión y en reformas unilaterales carece de legitimidad popular.
