Con información de El Nacional/Infobae.
A más de un mes del doble terremoto en Venezuela, centros de salud como el Hospital Dr. Domingo Luciani en Caracas continúan atendiendo a sobrevivientes con severas secuelas físicas. Los servicios de traumatología y medicina interna han enfrentado patologías complejas como el síndrome compartimental y el síndrome de aplastamiento, afecciones causadas por la compresión muscular prolongada que han obligado a realizar intervenciones quirúrgicas de emergencia y amputaciones para salvar vidas.
Historias como la de Bryan da Conceicao, quien permaneció 27 horas atrapado bajo toneladas de concreto en La Guaira tras perder a su familia, reflejan la realidad de decenas de pacientes. El joven sufrió la amputación bilateral de sus miembros inferiores para evitar una falla multiorgánica provocada por la liberación masiva de toxinas al restablecer la circulación. Actualmente, los sobrevivientes reciben soporte médico, psicológico y acompañamiento de la sociedad civil.
En el plano ambiental, especialistas advierten que la gestión de más de 1,2 millones de toneladas de escombros representa un riesgo severo en el litoral central. El polvo de concreto, sílice y posibles materiales peligrosos como asbesto o combustibles ha generado afecciones respiratorias entre residentes y voluntarios. Asimismo, preocupa la acumulación de desechos y la posible contaminación de ecosistemas marinos si los residuos se depositan en las costas.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) y entidades humanitarias como Project HOPE han priorizado la vigilancia epidemiológica en albergues para prevenir brotes de enfermedades diarreicas, dengue y afecciones respiratorias. El acceso limitado a agua potable tratada y el hacinamiento en los campamentos temporales constituyen los mayores desafíos sanitarios durante la actual fase de estabilización y reconstrucción.
