Con información de El Nuevo Herald

Al menos 181 personas han muerto y más de 1.300 han resultado heridas tras el devastador terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el centro y oeste de Colombia. El informe oficial de Asocapitales confirma el colapso de más de 150 edificaciones, mientras brigadas de socorro trabajan sin descanso entre los escombros para localizar sobrevivientes.

La ciudad de Cali concentra el mayor número de víctimas fatales con 95 fallecidos, seguida por Pereira con 72 muertos y Buenaventura con siete víctimas confirmadas. Las autoridades locales informaron que el acceso a Quibdó, en el departamento del Chocó y cerca del epicentro en San José del Palmar, continúa severamente limitado por grietas en las carreteras y daños en la pista aeroportuaria.

Frente a la magnitud del desastre, el presidente colombiano Abelardo de la Espriella declaró el estado de emergencia nacional para coordinar el despliegue de las fuerzas públicas y los organismos de socorro. Por su parte, la comunidad internacional inició el envío de auxilio, destacando un paquete de ayuda financiera de 15,5 millones de dólares anunciado por el gobierno de Estados Unidos.

Expertos sismológicos explicaron que el movimiento telúrico respondió a un complejo choque de subducción entre las placas de Nazca y Sudamericana a 100 kilómetros de profundidad. Las autoridades mantienen bajo estricta observación al volcán Puracé por variaciones en su actividad, al tiempo que advierten sobre la alta probabilidad de réplicas en todo el litoral del Pacífico.