Con información de DW.

Las brigadas de socorro en el occidente colombiano intensificaron el uso de maquinaria pesada para remover toneladas de escombros tras cumplirse una semana del terremoto de magnitud 7,4. El ingreso de grúas y retroexcavadoras reemplazó el silencio de las búsquedas manuales en ciudades severamente afectadas como Pereira y Cali.

El panorama en los municipios damnificados sigue marcado por cerca de 27.000 viviendas completamente derruidas y miles de evacuados que pernoctan en albergues provisionales. En zonas residenciales y comerciales, numerosos inmuebles fueron marcados con señales de advertencia para prohibir el paso peatonal ante el inminente riesgo de derrumbe.

Las autoridades de Cali estimaron que el plan de reconstrucción de la tercera ciudad del país requerirá más de 3.200 millones de dólares. Organismos multilaterales y gobiernos extranjeros continúan canalizando recursos financieros para atender la emergencia en los departamentos del Valle del Cauca, Risaralda y Chocó.

Pese a que los protocolos internacionales señalan que tras 72 horas las posibilidades de supervivencia disminuyen drásticamente, grupos de rescatistas voluntarios continúan inspeccionando puntos críticos. Las labores operativas se concentran ahora en restablecer servicios básicos y habilitar corredores viales para la maquinaria de despeje.