Con información de Infobae.
Un estudio elaborado por el McKinsey Institute for Economic Mobility reveló que el 86 % de los residentes de Miami con presupuestos ajustados ubica la comida como su principal presión cotidiana. El encarecimiento generalizado ha impactado el bienestar de la región, donde más del 56 % de los hogares vive de sueldo en sueldo.
Aunque los costos de vivienda presentan la mayor brecha con el promedio del país —con rentas que subieron 60 % desde 2019—, la compra de alimentos encabeza las dificultades diarias de las familias. Informes de precios confirman que los alimentos para el hogar son 21 % más caros en comparación con los valores de 2021.
El impacto económico ha obligado a los consumidores locales a sustituir marcas tradicionales por opciones más económicas y recortar compras en supermercados. A este escenario se suman los gastos anuales de transporte, que promedian 14.400 dólares por familia en el área metropolitana.
El informe concluyó que solo tres de cada diez residentes consideran que hoy les resulta más fácil llegar a fin de mes que el año anterior. Ante este panorama, cerca del 35 % de los encuestados fijó como meta inmediata la búsqueda de empleos con ingresos superiores.
