Con información del Diario las Américas.

El gobierno de Estados Unidos intenta nuevamente imponer una tarifa de 103.265 dólares a las empresas que contraten extranjeros bajo el popular programa de visas H-1B, un permiso ampliamente utilizado por profesionales del sector tecnológico y científico.

Esta nueva iniciativa surge como alternativa luego de que, en junio pasado, un juez federal bloqueara un intento previo de cobrar 100.000 dólares, tras una demanda de 20 estados que consideraron la medida como un «impuesto ilegal» que eludía al Congreso.

La administración argumenta que existe un «abuso sistémico» del programa migratorio, afirmando que estas visas se están explotando para reemplazar a la fuerza laboral estadounidense en lugar de complementarla.

Sin embargo, los críticos y líderes de la industria advierten que estas estrictas normativas podrían provocar «graves carencias» de personal altamente calificado en áreas vitales para el país, como la medicina, la ingeniería y las ciencias.