Con información de DW.

El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, ordenó operativos inmediatos para deportar a migrantes en situación irregular y a extranjeros vinculados a actividades criminales. En coordinación con Migración Colombia y la Policía de Barranquilla, las autoridades comenzarán esta misma semana a identificar y expulsar a quienes no tengan su estatus legal en regla o representen una amenaza para la seguridad del país.

Durante un reciente consejo de seguridad, el mandatario fue contundente en su mensaje televisado. «No voy a aceptar a inmigrantes ilegales, de donde sea que vengan, que estén cometiendo delitos en Colombia. Se van y los deportamos», advirtió de manera categórica. Según explicó, la prioridad de las autoridades serán los extranjeros involucrados directamente en actos delictivos, seguidos por aquellos que carezcan de documentación migratoria oficial.

Esta estricta medida forma parte de una nueva y más amplia estrategia de seguridad nacional, que ahora considerará como terroristas a todos los grupos armados ilegales, sin importar su origen o denominación. El jefe de Estado subrayó que se acabó cualquier división en el actuar del gobierno frente a la delincuencia, eliminando categorizaciones que, a su juicio, limitan el uso de la fuerza legítima.

Para consolidar este plan de choque, el gobierno activará un sistema de recompensas, reforzará la red de cooperantes y ejecutará traslados carcelarios urgentes en Barranquilla.