Con información de El Nuevo Herald.
Estados Unidos ha suspendido temporalmente las citas para visados de inmigrante a nivel mundial, en el marco de una agresiva campaña de represión migratoria impulsada por la actual administración republicana.
El Departamento de Estado confirmó el inicio de un programa de formación global para funcionarios consulares, diseñado específicamente para identificar y descartar a los solicitantes que puedan convertirse en una carga pública para el país.
Esta estricta directriz busca revocar visados y rechazar solicitudes por diversos motivos, argumentando que se trata de un esfuerzo estrictamente necesario para proteger la seguridad nacional. Sin embargo, ha enfrentado reveses, como la reciente anulación de prohibiciones a 75 naciones por parte de una jueza federal.
Grupos defensores de derechos humanos han condenado firmemente la campaña, calificándola de discriminatoria y advirtiendo que crea un ambiente hostil que vulnera la libertad de expresión y el derecho a un debido proceso.
