Con información de EFE.
Una profunda crisis administrativa sacude al Pentágono tras confirmarse que el secretario del Ejército, Dan Driscoll, presentó su renuncia irrevocable al presidente Donald Trump. Esta inesperada dimisión de alto perfil responde a meses de fuertes roces y tensiones con el secretario de Guerra, Pete Hegseth, respecto a los drásticos cambios en el liderazgo militar de la nación.
Fuentes internas del gobierno revelaron que Driscoll estaba seriamente preocupado por los recientes despidos injustificados de altos generales, los cuales fueron directamente impulsados por Hegseth. El saliente funcionario civil consideraba que estas destituciones masivas estaban perjudicando la preparación estratégica, la modernización y la letalidad de las tropas estadounidenses en un momento global delicado.
La salida del secretario Driscoll deja al Ejército en una alarmante posición de vulnerabilidad administrativa, ya que la agencia se quedará temporalmente sin líderes civiles o militares que cuenten con la confirmación oficial del Senado. La Casa Blanca, por su parte, agradeció públicamente a Driscoll por su impecable labor en operaciones históricas, sin confirmar aún quién será el designado para reemplazarlo.
La ola de despidos ordenados por Hegseth incluyó a figuras sumamente clave de las Fuerzas Armadas, cuyos cargos y responsabilidades fueron consolidados bajo el mando de un solo oficial de alto rango. Además de Driscoll, fuentes del diario The Wall Street Journal anticipan que el vicesecretario interino del Ejército también abandonará su puesto esta misma semana, agravando el preocupante vacío de poder en Defensa.
