Con información de Infobae.
Las autoridades de vida silvestre de Florida aprobaron una nueva temporada de caza de osos negros para el mes de diciembre, y por primera vez en la historia, la decisión se tomó sin realizar audiencias de consulta pública. La Comisión de Pesca y Vida Silvestre (FWC) activó un nuevo reglamento que le otorga poder absoluto a su director ejecutivo para autorizar esta controversial práctica.
En un intento por manejar a los grandes carnívoros, la agencia estatal incrementó la cuota a 215 permisos de caza, superando los números del año pasado. La mayoría de los cupos se sortearán entre cazadores registrados, reservando una porción exclusiva para terratenientes privados cuyas extensas propiedades se vean afectadas por el tránsito de los animales.
Defensores de los animales y organizaciones ecologistas reaccionaron indignados ante la falta de debate ciudadano. Grupos ambientales como el Sierra Club anunciaron tácticas de boicot, alentando a sus miembros a comprar masivamente las solicitudes del sorteo sin ninguna intención de cazar, buscando así arrebatarle los permisos a los tiradores.
Mientras el sector cinegético defiende esta práctica argumentando que es una herramienta necesaria de control poblacional, las estadísticas oficiales indican que el verdadero peligro para los osos son las carreteras. Solamente en 2025, el estado registró más de 200 muertes de osos por atropellamientos vehiculares, superando con creces a los ejemplares abatidos por cazadores deportivos.
