Con información de Infobae.
Miles de familias en el condado de Miami-Dade deberán volver a pagar por los desayunos y almuerzos de sus hijos, tras la suspensión del programa de comidas gratuitas universales en 219 escuelas públicas. La drástica modificación responde a un vencimiento en los requisitos de elegibilidad comunitaria comunal y a un notable recorte en la asignación de fondos federales.
A partir de este nuevo ciclo escolar, los padres afectados tendrán que completar minuciosos formularios de ingresos para determinar si sus hijos califican para recibir subsidios, tarifas reducidas o si deben asumir el costo total. Según estimaciones locales, este cambio representará un fuerte golpe al presupuesto familiar de hasta 1.200 dólares anuales por cada estudiante.
El distrito escolar confirmó que proyecta una caída de casi nueve millones de dólares en su presupuesto general de nutrición, impulsada principalmente por una disminución en las aportaciones directas de Washington. A pesar de este recorte operativo, el gobierno federal seguirá financiando cerca del 97% del gigantesco programa de alimentos del condado.
Mientras tanto, las autoridades escolares aseguraron que un total de 121 planteles lograrán mantener la gratuidad universal por concentrar altos niveles de necesidad socioeconómica. Sin embargo, la falta de claridad sobre la distribución final de los subsidios mantiene en vilo a miles de padres que luchan a diario contra el elevado costo de vida en el sur de la Florida.
