Con información de EFE.
El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, levantó oficialmente la suspensión nacional que prohibía el porte de armas de fuego, revirtiendo una medida de seguridad ciudadana impuesta desde hace casi once años.
El polémico mandatario justificó su drástica decisión argumentando que la restricción mantenía completamente vulnerables a los ciudadanos decentes, mientras que las organizaciones criminales siguen operando a diario «armadas hasta los dientes» por las calles del país.
Esta nueva directiva ejecutiva ordena a los mandos militares reactivar de forma inmediata la eficacia de los permisos legales vigentes, aclarando que la flexibilización no significa un desarme indiscriminado, sino la restitución del derecho a la legítima defensa bajo estrictos controles estatales.
Con este cambio radical, la administración busca enfocar toda la fuerza del Estado en rastrear y confiscar exclusivamente el arsenal ilícito de la guerrilla y los cárteles, rompiendo con la doctrina pacifista impulsada durante los últimos tres periodos presidenciales.
