Con información del Diario las Américas.
David Armstrong renunció sorpresivamente a la presidencia de la Universidad St. Thomas en Miami Gardens, envuelto en un clima de absoluto hermetismo institucional. Su salida definitiva se oficializa tras pasar varias semanas suspendido por acusaciones de haber violado las normas de conducta de la universidad católica.
Las autoridades académicas confirmaron el finiquito de mutuo acuerdo, pero decidieron ocultar por completo los resultados de la polémica investigación. Hasta el momento, la institución se ha negado a revelar la naturaleza exacta de las graves denuncias internas que provocaron la abrupta caída de su máximo líder.
Durante sus ocho años al mando, Armstrong logró expandir drásticamente la matrícula, el presupuesto y las instalaciones del recinto universitario, atrayendo incluso a miles de estudiantes internacionales. Su repentina partida deja ahora un enorme vacío de liderazgo en una de las etapas de mayor crecimiento del campus.
Para garantizar la estabilidad educativa y moral, la junta directiva nombró al sacerdote puertorriqueño Rafael Capó como nuevo presidente interino. El reconocido religioso asumirá la difícil transición mientras la universidad lanza una búsqueda a nivel nacional para encontrar a un reemplazo definitivo.
