Con información de Efecto Cocuyo.
La captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores desató una brutal ola de arrestos arbitrarios contra decenas de funcionarios venezolanos. Peritos y militares que simplemente procesaron la escena de los bombardeos en enero, hoy enfrentan gravísimos cargos de terrorismo y traición a la patria.
Los detenidos fueron engañados institucionalmente y llevados a prisiones clandestinas de inteligencia, como la temida base de La Carlota. Sus familiares denuncian que los expedientes judiciales están completamente vacíos y que las audiencias preliminares se mantienen ilegalmente paralizadas.
Las desgarradoras denuncias revelan un patrón de torturas corporales sistemáticas y desapariciones forzadas contra estos oficiales. Entre los inhumanos maltratos descritos se incluyen golpizas, asfixias, electrocuciones y semanas de confinamiento en espacios minúsculos.
El grave estado de salud de los reclusos ha empeorado tras ser trasladados a penales de máxima seguridad, como El Rodeo I y Yare II. Los afectados, que ahora sufren de crisis hipertensivas crónicas y severas lesiones físicas, no están recibiendo la atención médica necesaria.
