Con información del Diario las Américas.
Wilber Rafael Garcés, el joven migrante venezolano de 28 años que fue baleado por un agente de ICE en Austin, Texas, denunció que aún tiene la bala alojada en su cuerpo y no ha recibido la atención médica adecuada.
En declaraciones desde el centro de detención donde fue trasladado, Garcés explicó que el proyectil fracturó su clavícula y quedó muy cerca de la columna vertebral, mientras su defensa legal exige medidas cautelares urgentes.
Su abogada refutó la versión oficial del Departamento de Seguridad Nacional, asegurando que el migrante ingresó legalmente en 2024 a través del programa CBP One y contaba con un permiso de trabajo válido.
El grave incidente ha desatado una ola de protestas ciudadanas en Texas, elevando las críticas hacia los violentos protocolos de actuación implementados durante los operativos migratorios federales.
