Con información de EFE.
Estados Unidos y China acordaron prolongar hasta el 10 de enero el denominado «acuerdo de Busan», diseñado para contener la escalada arancelaria entre ambas potencias económicas.
El anuncio fue realizado por el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, coincidiendo con la llegada del presidente chino, Xi Jinping, a la base Andrews en las afueras de Washington.
Xi inició una visita oficial de tres días —la primera en once años a la capital estadounidense—, siendo recibido personalmente por Donald Trump y la primera dama, Melania Trump, en un gesto poco habitual.
Durante su llegada, el mandatario chino abogó por construir una relación basada en la cooperación mutua, instando a Washington a considerar a Pekín como un «socio» y no como un «rival».
La extensión de la tregua comercial, junto con la seguridad en Taiwán y los protocolos sobre inteligencia artificial, centrarán la agenda de las reuniones bilaterales programadas en la Casa Blanca.
