Con información de DW.

El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, prometió capturar uno a uno a todos los responsables intelectuales y materiales del asesinato del senador conservador Miguel Uribe Turbay.

Durante un emotivo acto institucional, el mandatario calificó esclarecer el magnicidio como un asunto de máxima seguridad nacional, señalando la presunta responsabilidad de sectores vinculados a la oposición.

De la Espriella argumentó que las constantes críticas del anterior gobierno izquierdista funcionaron como una orden indirecta contra el líder político, convertido hoy en símbolo nacional contra la violencia.

Como parte de los homenajes póstumos, el jefe de Estado propuso denominar una plaza pública con su nombre y anunció el nombramiento del padre del exsenador como embajador en el Reino Unido.

Este firme compromiso presidencial busca sanar las heridas de la polarización política en el país sudamericano, reafirmando el imperio de la justicia frente a la criminalidad institucionalizada.