Con información de Agencias.

El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, decretó una ofensiva militar implacable contra las estructuras del ELN y las disidencias de las FARC, catalogadas formalmente como organizaciones narcoterroristas.

Durante su visita institucional a la conflictiva región fronteriza de Arauca, el mandatario exigió la liberación inmediata de los secuestrados, advirtiendo que no habrá negociaciones con criminales.

Las fuerzas de seguridad intensificarán las operaciones tácticas y de rescate en la zona limítrofe, buscando desarticular las redes de financiación ilegal que azotan a las comunidades locales.

Esta directriz gubernamental marca un endurecimiento radical en la política de seguridad nacional, priorizando la aplicación estricta de la ley frente a la subversión armada.

La cooperación fronteriza y la protección de los ciudadanos se consolidan como los pilares fundamentales de la nueva administración colombiana en su lucha contra el terrorismo.