Con información de DW.
Por tercer día consecutivo en la semana, una ola de falsas alertas de bomba alteró severamente el tráfico aéreo comercial en diversos países de Europa.
Autoridades aeronáuticas y aerolíneas confirmaron que al menos una decena de vuelos, especialmente trayectos operados por Ryanair y Wizz Air, sufrieron desvíos de emergencia.
Entre los incidentes destacados, un vuelo de Finnair con ruta hacia Roma debió ser escoltado por un avión de combate militar tras recibirse una amenaza de artefacto explosivo.
Organismos policiales de la República Checa y gabinetes de seguridad en Francia e Italia activaron protocolos inmediatos de revisión, comprobando posteriormente que se trataba de avisos falsos.
Estos episodios de inseguridad operacional ocurren en un contexto complejo, marcado por el incremento de ataques híbridos atribuidos por analistas a actores estatales externos.
A pesar de las interrupciones y los aterrizajes de emergencia coordinados, las autoridades confirmaron que todas las aeronaves afectadas descendieron sin novedad para salvaguardar a los pasajeros.
