Con información de Unión Radio

El Arsenal, la nueva bestia negra del Real Madrid, el único equipo en Europa que no ha caído ante el rey de la Liga de Campeones en cuatro duelos y lo tumbó en tres, se medirá al PSG en semifinales tras cargarse al vigente campeón con un ejercicio de madurez que instaló la impotencia en el Santiago Bernabéu en un equipo carente de fútbol y ausencia de liderazgo.

La llamada a la épica, el misticismo del Bernabéu, el sacrificio tardío, no fue suficiente para un equipo falto de fútbol. Con pocos recursos más allá de la intensidad y agresividad, indicó EFE. Se despidió en cuartos de final tras chocar nuevamente con un Arsenal que da un paso al frente en su crecimiento. Sobrado de personalidad, sin echarse a temblar por la presión ambiental. Un equipo construido y trabajado al detalle por Mikel Arteta que se cargó con toda justicia al vigente campeón.

El Arsenal no jugó atemorizado y quiso ir arriba cuando pudo. Amenazó siempre con Saka, con un disparo cruzado que fue el primer susto, probando después a Courtois con un disparo abajo desde la frontal. La oportunidad para sentenciar la eliminatoria, si es que no lo estaba ya, la tuvo en un penalti señalado desde el VAR por agarrón de Asencio a Mikel Merino.

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