El presidente Joe Biden firmó este miércoles una orden ejecutiva sobre vigilancia policial justo al cumplirse dos años de la muerte de George Floyd. El mandatario durante el acto, condenó nuevamente la masacre escolar en Texas.

La decisión refleja la lucha de Biden por usar los poderes limitados de su cargo para hacer avanzar sus promesas de campaña, así como su intento de lograr un equilibrio entre la policía y los grupos de derechos civiles en un momento en que las crecientes preocupaciones sobre el crimen están eclipsando los llamados a la reforma.

La mayor parte de la orden se centra en las agencias federales de aplicación de la ley, por ejemplo, requiriendo que revisen y modifiquen las políticas sobre el uso de la fuerza. También crearía una base de datos para ayudar a rastrear la mala conducta de los oficiales, según la Casa Blanca, indica EFE. 

Aunque el gobierno no puede exigir a los departamentos de policía locales que participen en la base de datos, cuyo objetivo es evitar que los agentes problemáticos salten de un trabajo a otro, los funcionarios están buscando formas de utilizar los fondos federales para fomentar su cooperación. Además, la orden restringiría el flujo de equipo militar excedente a la policía local.