Con información de DW.
El expresidente Jair Bolsonaro pasó su primera noche en prisión preventiva en la sede de la Policía Federal, tras ser acusado de violar las medidas cautelares impuestas por la Corte Suprema.
La defensa del exmandatario justificó el incidente —en el que Bolsonaro quemó su tobillera electrónica con un soldador— como un episodio de «paranoia» provocado por una mezcla de fármacos.
Durante la audiencia de custodia realizada este domingo, se expuso que Bolsonaro combinó pregabalina y sertralina, lo que le habría causado confusión mental y la creencia infundada de que el dispositivo de rastreo contenía micrófonos ocultos.
El líder ultraderechista, condenado previamente por golpismo, recibió la visita de sus abogados y de su esposa, Michelle Bolsonaro.
Un equipo médico confirmó que el político de 70 años se encuentra estable, aunque se ordenó suspender uno de los medicamentos que podría haber detonado el episodio psicótico.
El juez mantuvo la medida privativa de libertad al considerar que existe un «riesgo de fuga concreto».

