Con información de EFE.

El balance oficial de muertes provocadas por los terremotos en Venezuela se elevó a 3,685 víctimas, mientras la ayuda humanitaria global continúa arribando a los puertos y aeropuertos nacionales. Países como China, Francia y Portugal enviaron cargamentos masivos con más de 130 toneladas de insumos de saneamiento, generadores eléctricos, plantas purificadoras de agua y ambulancias médicas.

En las ruinas de La Guaira, las tareas forenses sumaron el apoyo de un retén de 200 mineros artesanales del oro, quienes abandonaron los yacimientos del sur para excavar túneles entre los bloques de concreto. Ante la paulatina retirada de los rescatistas extranjeros, estos trabajadores civiles operan maquinaria pesada y retroexcavadoras para recuperar los cuerpos de las personas sepultadas en los estacionamientos.

La crisis social en las zonas devastadas se agrava drásticamente al cumplirse casi dos semanas de la catástrofe natural. Los informes gubernamentales confirman que cerca de 15,000 damnificados permanecen hacinados en 87 campamentos transitorios, mientras que las poblaciones de las zonas montañosas sufren un desabastecimiento total de alimentos debido a la destrucción vial.

El panorama sanitario encendió las alarmas del Fondo de Población de las Naciones Unidas, organismo que alertó que unas 36,700 mujeres afectadas están embarazadas y 4,000 darán a luz el próximo mes. La agencia internacional solicitó con urgencia la recaudación de 10 millones de dólares para garantizar la atención médica y kits de higiene reproductiva en los refugios.