Con información de El Nuevo Herald.
Un manto de misterio y hermetismo rodea el paradero de los 146 venezolanos que fueron deportados desde Estados Unidos en el vuelo 164. El grupo de repatriados aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía apenas unas horas antes de que el doble terremoto del 24 de junio devastara la región, perdiéndose todo rastro de ellos tras ser trasladados a un hotel de La Guaira.
Familiares de los desaparecidos denunciaron ante medios locales que enfrentan un bloqueo absoluto por parte de los agentes armados del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional. La policía política mantiene tomado el perímetro del hotel Santuario La Llanada, impidiendo el acceso a los parientes e incluso a observadores internacionales de derechos humanos que intentan documentar la tragedia.
Los portavoces de las organizaciones civiles y fundaciones de amparo al migrante criticaron severamente la falta de transparencia del Estado, exigiendo la publicación urgente de las listas oficiales de heridos y fallecidos. Las familias sufren una angustia extrema debido a que las autoridades de ICE tampoco han proporcionado el listado de los pasajeros que abordaron la aeronave de repatriación.
Tras dos semanas de total incertidumbre, voceros del SEBIN revelaron que el hermetismo militar se debe a que 33 de sus propios funcionarios quedaron atrapados en la estructura. Aunque los reportes iniciales estiman que solo unas 40 personas lograron escapar con vida del hotel durante los temblores, decenas de familias continúan recorriendo morgues y hospitales sin obtener respuestas oficiales.
