Con información del Diario las Américas
En una emotiva jornada marcada por el recuerdo y la indignación, la comunidad del exilio cubano se reunió en el Memorial Cubano de Miami-Dade para conmemorar las tres décadas del derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate.
El evento contó con la participación de aproximadamente 200 personas, incluyendo figuras políticas y activistas, quienes rindieron tributo a los cuatro pilotos que perdieron la vida en el ataque perpetrado por el régimen castrista en 1996.
El punto central de la ceremonia fue la exigencia unánime de justicia contra Raúl Castro. Familiares de las víctimas y líderes comunitarios solicitaron formalmente a la administración estadounidense y al Departamento de Justicia que se inicie un encausamiento por crímenes de lesa humanidad.
Mario de la Peña, padre de uno de los jóvenes asesinados, calificó el acto como un crimen «salvaje» y comparó la naturaleza de los dictadores cubanos con figuras oscuras de la historia mundial.
Durante la vigilia, también se escucharon testimonios desgarradores, como el de Sylvia Iriondo, sobreviviente que viajaba en la tercera aeronave que logró escapar del ataque. Iriondo revivió el horror del silencio absoluto en los auriculares tras los disparos y la angustia de despedirse mentalmente de su familia. Su relato subrayó la vulnerabilidad de las avionetas civiles desarmadas frente a los cazas militares MiG-29 que las interceptaron en espacio aéreo internacional.
Finalmente, el acto concluyó con un renovado compromiso por la libertad de Cuba bajo la consigna «¡Prohibido olvidar!». Los asistentes enfatizaron que el sacrificio de los mártires sigue siendo el motor de la lucha democrática.
Por su parte, congresistas presentes aseguraron que la era de la impunidad está llegando a su fin, prometiendo acciones legales contundentes contra los responsables intelectuales de la masacre.

