Con información de DW.

La justicia de Estados Unidos sentenció a cadena perpetua a Ryan Routh, de 59 años, por el intento de asesinato contra Donald Trump en septiembre de 2024. La jueza Aileen Cannon impuso el castigo máximo tras considerar la peligrosidad del acusado, quien fue interceptado por el Servicio Secreto en un campo de golf en West Palm Beach con un rifle semiautomático.

Además del intento de magnicidio, Routh fue hallado culpable de posesión ilegal de armas y agresión a un agente federal, cerrando así uno de los capítulos más críticos de la pasada campaña electoral.

Durante la audiencia de sentencia, Routh leyó un extenso discurso de 20 páginas donde se autodefinió como un «cascarón vacío» y una persona entregada a su país, mostrando una notable fijación por conflictos internacionales como las guerras en Ucrania y Gaza.

La fiscalía, por su parte, desestimó esta imagen de buen ciudadano, presentando como prueba una carta manuscrita del acusado donde lamentaba haber fallado en su misión de matar al entonces candidato republicano.

El veredicto final busca proteger a la sociedad de futuros actos violentos por parte de Routh, quien ya había intentado agredirse durante el juicio.

Este caso representó el segundo atentado contra Trump en menos de tres meses, sumándose al tiroteo ocurrido en julio de 2024 en Pensilvania. El presidente ha utilizado estos incidentes para resaltar los riesgos que enfrenta y fortalecer su imagen política tras su regreso a la Casa Blanca.

Con la sentencia de Routh, las autoridades federales cierran el proceso judicial de un evento que marcó la seguridad nacional y que continúa siendo un punto de referencia en la narrativa de protección del actual mandatario.