Con información de EFE.

En una sesión extraordinaria, el Congreso de Perú aprobó este martes la destitución del presidente interino José Jerí, marcando el octavo cambio de mando en el país en menos de una década.

Con 75 votos a favor, el Legislativo decidió retirar a Jerí del cargo tras apenas cuatro meses de gestión, debido a graves señalamientos por presunto tráfico de influencias y reuniones irregulares con contratistas extranjeros en la sede de gobierno.

La caída de Jerí se produjo luego de que salieran a la luz grabaciones y testimonios sobre encuentros clandestinos con empresarios chinos y anomalías en la contratación de personal administrativo.

Ante la presión política y la pérdida de apoyo de las bancadas conservadoras que inicialmente lo respaldaron, el exmandatario abandonó el Palacio de Gobierno la misma noche del martes, despidiéndose de su gabinete en medio de un clima de incertidumbre social.

El fujimorismo fue el único bloque que mantuvo su apoyo al destituido líder, argumentando que un nuevo cambio presidencial a solo dos meses de las elecciones generales agravaría la inestabilidad del país.

Sin embargo, la mayoría parlamentaria optó por la censura inmediata, declarando la vacancia tanto de la presidencia del Congreso como de la jefatura de Estado que Jerí ejercía de manera encargada desde la salida de Dina Boluarte.

Para este miércoles se espera que el Parlamento peruano elija a un nuevo sucesor interino que asuma la responsabilidad de conducir al país hacia los comicios de abril.