Con información del Diario las America
Los aeropuertos internacionales de Miami (MIA) y Fort Lauderdale-Hollywood (FLL) enfrentan un colapso logístico debido a la falta masiva de agentes de la TSA, quienes han dejado de asistir a sus puestos por el impago de salarios.
Esta situación es consecuencia de un cierre parcial del gobierno federal que ha dejado sin fondos al Departamento de Seguridad Nacional, afectando directamente la operatividad de los puntos de control de seguridad.
El problema coincide con la temporada alta del «Spring Break», lo que ha generado filas de espera superiores a los 90 minutos y la clausura de varios carriles de inspección. A pesar de que la ley prohíbe las huelgas al personal esencial, el aumento del 40% en las bajas por enfermedad —fenómeno conocido como «sick-out»— refleja la desesperación de trabajadores que alegan no tener recursos ni para costear el combustible para ir a trabajar.
La tensión en las terminales es palpable; viajeros reportan haber perdido conexiones importantes debido al «embudo» de seguridad, mientras que los pocos agentes presentes se muestran agotados. El panorama se complicó aún más con frentes de tormenta que obligaron a retrasar vuelos en pista, creando un efecto dominó que ha dejado a cientos de pasajeros varados o en una incertidumbre absoluta sobre sus itinerarios de viaje.
Desde el Congreso de EE. UU., el estancamiento presupuestario impide la liberación de los fondos necesarios para normalizar la situación. Ante este escenario, las aerolíneas y autoridades aeroportuarias han recomendado a los usuarios presentarse en las terminales con al menos cuatro horas de anticipación, advirtiendo que, de persistir el ausentismo, no se descarta el cierre total de algunas terminales secundarias.

