Con información de EFE.
Cuba atraviesa la crisis más compleja desde 1959, superando incluso las dificultades del «Período Especial». La isla sufre una «polycrisis» caracterizada por apagones de más de 20 horas diarias debido al deterioro de las termoeléctricas y el cese de envíos de petróleo venezolano.
El impacto social es devastador: la economía se ha contraído un 15% desde 2020 y la población ha disminuido un 24% en cuatro años debido a un éxodo masivo, según demógrafos independientes.
A esto se suma una emergencia sanitaria con epidemias de dengue y chikunguña que han cobrado decenas de vidas, en un sistema de salud que ha perdido al 27% de sus médicos. Expertos señalan que la situación es estructural y requeriría inversiones millonarias imposibles de costear actualmente por el Estado.

