Con información de EFE.

Delcy Rodríguez fue juramentada oficialmente este lunes como presidenta encargada de la República Bolivariana de Venezuela. La ceremonia, celebrada en el Palacio Federal Legislativo, marca un hito en los casi 26 años de historia del chavismo, al convertirse Rodríguez en la primera mujer en asumir la jefatura del Ejecutivo en el país.

Una investidura bajo mandato judicial La juramentación respondió a una orden expedita de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), que el pasado 3 de enero interpretó los artículos 234 y 239 de la Constitución para declarar la «falta temporal» del mandatario Nicolás Maduro tras su captura por fuerzas estadounidenses.

El acto fue presidido por su hermano, Jorge Rodríguez, quien en su calidad de presidente de la Asamblea Nacional tomó el juramento de rigor ante un hemiciclo que mantuvo el escaño de la diputada Cilia Flores —también detenida— simbólicamente vacío.

Visiblemente conmovida pero con un tono firme, Rodríguez inició su alocución describiendo la situación como una «agresión militar ilegítima» contra la nación. “Vengo con dolor por el secuestro de nuestro presidente constitucional, pero también con el honor de quien no se doblega”, afirmó ante el cuerpo diplomático y la alta cúpula militar. En su discurso, enfatizó que su gestión no será de capitulación, sino de «resistencia y continuidad administrativa».

«No daré descanso a mi brazo ni reposo a mi alma hasta garantizar la paz y ver a Venezuela en el pedestal de honor histórico que le corresponde como nación libre y soberana», sentenció, parafraseando el juramento bolivariano.

Tras recibir los honores militares de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), que ratificó su lealtad a la nueva mandataria, Rodríguez anunció la creación de una comisión especial para gestionar la defensa jurídica y liberación de Maduro y Flores en Nueva York.

Mientras que desde Washington, el presidente Donald Trump advirtió a Rodríguez que debe cooperar plenamente con los intereses estadounidenses, especialmente en la reapertura del sector petrolero, o enfrentará un destino similar al de su predecesor.