Con información del Diario las Américas.

En una reciente gira por el estado, el gobernador Ron DeSantis reafirmó su intención de prohibir legalmente el matrimonio entre primos hermanos en Florida.

Durante la firma de una ley que permite al ejecutivo estatal designar organizaciones terroristas, el mandatario calificó la actual permisividad de estas uniones como inconsistente con la cultura estadounidense. DeSantis instó a la Legislatura a incluir este tema en una sesión extraordinaria, luego de que el proyecto original no lograra el consenso necesario en el periodo ordinario.

Actualmente, Florida forma parte del grupo de 16 estados que no imponen restricciones a este tipo de vínculos. El gobernador vinculó la medida con su agenda de seguridad nacional, señalando que ciertas prácticas facilitan lo que denominó “yihad encubierta”.

Esta postura ha elevado un debate que inicialmente se centraba en salud pública a un plano de alta relevancia política, especialmente tras las declaraciones del mandatario en medios nacionales donde criticó que el estado aún no haya cerrado este vacío legal.

El antecedente legislativo más cercano es el proyecto HB 733, que incluía esta prohibición junto a diversas reformas de salud. Aunque la Cámara de Representantes mostró apoyo a la iniciativa, las discrepancias con el Senado sobre otros apartados del proyecto impidieron su aprobación final. Los defensores de la ley argumentan que existe una población suficiente en el estado para encontrar pareja fuera del círculo familiar directo, buscando alinear a Florida con las otras 30 demarcaciones del país que ya lo prohíben.

Dada la cercanía del fin de su mandato, la presión de DeSantis para convocar a una sesión extraordinaria representa la última oportunidad para concretar este cambio bajo su administración. Mientras tanto, Florida sigue permitiendo legalmente estas uniones, a diferencia de los matrimonios entre hermanos o padres e hijos, que sí están prohibidos.

La propuesta continúa generando reacciones divididas entre quienes ven la medida como una protección cultural y quienes la consideran una distracción de otros temas prioritarios.