Con información del Diario las Américas.

El gobernador de Florida, Ron DeSantis, ha generado un intenso debate nacional al defender la actuación de ICE en los recientes tiroteos fatales en Minnesota, donde perdieron la vida la poeta Renee Nicole Good y el enfermero Alex Pretti.

DeSantis argumentó que las víctimas asumieron su responsabilidad al «obstaculizar» la labor de los agentes federales, utilizando el concepto legal de «interposición» para justificar el uso de la fuerza en defensa propia cuando el perímetro policial es desafiado.

El mandatario floridano vinculó directamente estos desenlaces fatales con la gestión de los líderes demócratas y las políticas de «Ciudades Santuario». Según DeSantis, la falta de cooperación local con las agencias federales crea un «ambiente tóxico» que obliga a los agentes a operar bajo asedio.

Mientras las organizaciones de derechos humanos denuncian un exceso de fuerza, Florida se posiciona como el referente del «Ley y Orden» mediante la Operación Tidal Wave, reforzando la narrativa de que cualquier resistencia a la autoridad federal conlleva consecuencias inevitables.