Con información del Diario las Américas.

La presencia del USS George H. W. Bush, un portaviones de propulsión nuclear de la Armada de Estados Unidos, ha encendido las alarmas en el Caribe tras ser detectado en aguas internacionales a solo 60 millas náuticas al norte de Varadero, Cuba.

Según reportes de seguimiento marítimo, el buque insignia, capaz de operar más de 90 aeronaves, habría realizado maniobras con fuego real.

Este despliegue naval ocurre en un momento de alta sensibilidad geopolítica en la región, apenas semanas después de la captura de Nicolás Maduro en Venezuela y el consiguiente reordenamiento de fuerzas militares estadounidenses en la zona.

Aunque el Pentágono no ha emitido un comunicado oficial sobre la misión específica del portaviones, analistas vinculan la maniobra con la reciente escalada retórica entre la Casa Blanca y el Palacio de la Revolución.

El presidente Donald Trump ha intensificado sus advertencias sobre la fragilidad del régimen de La Habana tras la pérdida del apoyo petrolero venezolano. Por su parte, el gobernante cubano Miguel Díaz-Canel ha calificado estos movimientos como amenazas directas de coerción, asegurando que la isla no cederá ante presiones externas.