Con información de EFE.
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, manifestó este jueves que su gobierno está abierto a entablar un «diálogo civilizado» con Estados Unidos para abordar temas de beneficio mutuo como migración, seguridad y lucha contra el narcotráfico.
En una inusual comparecencia televisiva, el mandatario subrayó que cualquier acercamiento debe darse bajo condiciones de respeto absoluto a la soberanía y la autodeterminación de la isla, evitando lo que La Habana considera injerencias en sus asuntos internos.
A pesar de esta apertura diplomática, Díaz-Canel anunció el inicio de un «plan de preparación para la defensa» a nivel nacional, citando la creciente agresividad de la administración Trump en la región.
El Consejo de Defensa Nacional aprobó medidas que contemplan el «Estado de Guerra» tras la reciente captura de Nicolás Maduro en Venezuela, retomando la estrategia de la «Guerra de todo el pueblo» con ejercicios militares que se realizan cada sábado para movilizar a la población ante una posible agresión externa.
La situación energética agrava las tensiones, ya que la isla enfrenta un «desabastecimiento agudo de combustibles» debido al fin del suministro venezolano y a las recientes órdenes presidenciales de Washington que amenazan con aranceles a los países que vendan petróleo a Cuba.
Mientras la Casa Blanca insiste en que existen negociaciones en curso e insta a La Habana a ser «prudente» en sus declaraciones ante lo que consideran un colapso inminente del país, el gobierno cubano niega oficialmente la existencia de una mesa de negociación conjunta.

