Con información de EFE.

A partir de este martes, Estados Unidos comenzó a aplicar un arancel general del 10% a las importaciones extranjeras, una medida que ha generado confusión tras los recientes mensajes del presidente Donald Trump sobre elevar dicha tasa al 15%.

La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza confirmó que, inicialmente, el recargo será del 10% y se aplicará a casi todos los socios comerciales por un periodo de 150 días, sujeto a posibles prórrogas legislativas.

La medida, implementada bajo la sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, busca reducir el déficit comercial y presionar a otras naciones en temas de seguridad y narcotráfico.

Sin embargo, la Casa Blanca ha detallado una lista de excepciones que incluye productos agrícolas básicos como carne de res y tomates, además de medicamentos y minerales críticos. Sectores como el acero y el aluminio, que ya cuentan con gravámenes específicos, no se verán afectados por este nuevo recargo.

La implementación de estos aranceles ocurre en un contexto legal complejo, luego de que cortes superiores anularan intentos previos de la administración por aplicar impuestos recíprocos a países como México, Canadá y Brasil. A pesar de estos reveses judiciales, el ejecutivo ha reafirmado su intención de mantener la presión económica, especialmente sobre el comercio electrónico chino y las plataformas que utilizan envíos de escaso valor para evadir tributos.

El panorama para los importadores y consumidores sigue siendo incierto, ya que la administración trabaja en una orden separada para alcanzar el 15% que el presidente desea.

Por ahora, el arancel del 10% estará vigente hasta el 23 de julio de 2026. Analistas advierten que esta política podría impactar los precios de bienes de consumo diario, mientras el gobierno insiste en que es una herramienta necesaria para fortalecer la economía nacional.